Serie escultórica que reflexiona sobre el ciclo de consumo y desecho. A partir de bloques de yeso tallados a mano —en un proceso lento y meticuloso— se representan objetos cotidianos como una lata, un cartón de leche o una botella de agua. El interés se centra en reproducir la forma en que los desechamos, en contraste con la velocidad con la que son producidos y descartados industrialmente. Las esculturas funcionan como una animación en volumen, invitando al espectador a observar de cerca aquello que normalmente pasa desapercibido.